Historias del Deporte

Historias del Deporte

El relato que voy a contar a continuación, sucedió en el año 1991 en la Final de la Recopa que se celebró en Ginebra entre el PAOK de Salónica y El CAI Zaragoza.

Recuerdo que salía del colegio a las 17:30 y llegaba a casa sobre las 18:00. No tenía inglés, ni Baloncesto, ni Coral, ni nada, y si lo hubiese tenido daba igual, aquel partido lo veía si o si, como siempre pasaba. Creo que comenzó sobre las 19:30, y lo primero que anunció Pedro Barthe en la previa, fue que a los aficionados españoles les habían atracado los aficionados helenos navaja en mano, para robarles las entradas. También los pocos que habían conseguido entrar sin ser hurtados, fueron agredidos en el pabellón. Fue algo dantesco, y un partido, como se catalogó, de altísimo riesgo. Nadie actuó, aunque la policía de una ciudad sin experiencia en este tipo de eventos, tomó la pista simplemente para hacerse ver.

El partido fue narrado por el gran Pedro Barthe y ayudado en lo técnico por Joan Mª Gavaldá (uno de estos entrenadores q deambuló por los equipos españoles sin hacer absolutamente nada, simplemente por ser de la cantera de la Penya, pero que se defendía bien en las retransmisiones) y a pie de pista un joven Paco Grande, que con la agente que le ha enseñado y el montón de oportunidades que le ha dado TVE, es imposible ser mas Zoquete. La afición helena había invadido la pista antes del partido con los zapatos llenos de barro y agua, algo impensable hoy en día. Ni siquiera se percataron de ello los organizadores y ni se limpio.

Por parte del PAOK iniciaban el partido Prelevic (Yugoslavo que solo actuaba en competición europea y q luego fue nacionalizado Griego con esas artimañas q el gobierno heleno hacia muy bien en los 80-90 y que nadie investigaba) Makaras, Stavropoulos, Barlow y Fassoulas. Un buen equipo pero en mi opinión, bastante inferior al CAI, con J.A. Arcega, Mark Davis (una maquina anotadora) F. Arcega, Quique Andreu y el gran Kevin Magee (uno de los mejores americanos de la década de los 80-90, y tristemente fallecido en accidente de trafico).

El partido fue muy igualado al principio con alternativas en el marcador por parte de los dos equipos, y con el CAI haciendo bien su trabajo ante todas las inclemencias deportivas y extradeportivas que se encontró. Cargó de faltas personales a Fassoulas desde el inicio ( lo que es el Basket, ahora Fassoulas no jugaría ni en LEB2) y mantuvo bien atados a Prelevic (anotador compulsivo) y a Ken Barlow, que ya estaba en su cuesta abajo como jugador, pero con gran clase y experiencia. Pero pronto se empezaría a notar la permisibilidad arbitral (árbitro ppal. Inglés, que en las islas no se juega a baloncesto a alto nivel ni para prepararse para un gran evento) a favor del club heleno. Aun así, Magee mantenía con vida al CAI junto con Mark Davis y una buena dirección del siempre efectivo Pepe Arcega. El ambiente era ensordecedor, caótico para las autoridades que veían que había más gente de lo normal y mayoría griega, pero todo daba igual. Entre la tormenta, un atisbo de buena suerte aparecía, Fassoulas seguía cargándose de faltas y el PAOK no terminaba de despegarse en el marcador, en la banda Manel Comas recogiendo objetos que lanzaban los griegos y se los entregaba en la mesa a Bora Stankovic que se hacia el sueco puesto que su gran amigo Sakota era el coach griego. Prelevic comenzaba a anotar, pero el CAI se mantenía vivo gracias de nuevo a Magee. Aun asi, el CAI tuvo ventajas de 7 puntos, las cuales cortaba Sakota desde el banquillo heleno como gran estratega que era. Manolo el del Bombo hacía lo que podía con los pocos aficionados españoles que habían podido evitar el hurto de entradas de los griegos, cuando entra en cancha Papakronis, ¡ojo! porque este individuo será protagonista más adelante, un tipo de estos que cuando eras pequeño le preguntas a tu padre,” ¿Por qué juega, si no mete puntos?”. Ya lo adelantó Joan Mª Gavaldá a su entrada: “El hombre más polémico que jamás he visto en una cancha”

El partido seguía siendo un cumulo de circunstancias contrarias y ajenas al CAI, que soportaron como verdaderos titanes. Faltas mal pitadas, canastas mal anuladas, pasos mal pitados… ante las exclamaciones al cielo del gran Pedro Barthe que comenzaba a desbarrar siempre con su increíble clase y don de la palabra.

Llega la jugada salvaje del partido, una entrada a canasta de Mark Davis parada de forma salvaje por nuestro amigo anteriormente nombrado Papakronis, ese tipo sobre el cual yo le preguntaba a mi padre que para que jugaba (pues para esto). Barthe y Gavaldá a  grito pelado y con una impotencia trasladada a todos los salones de las casas españolas le llamaban “terrorista del Baloncesto”, “terrorista del Baloncesto que debería abandonar las pistas y dedicarse a talar árboles” si es verdad, tuvo que ser expulsado no solo del partido, si no de Europa. Aquí llegó el punto álgido del partido, y con todo el CAI seguía vivo, porque como he dicho, tenia mejor equipo, pero todos sabíamos que no lo podía ganar, o mejor dicho, que no le iban a dejar ganar. Todo iba en contra del conjunto maño aquel mítico club del cual nos acordamos unos pocos de la gesta que casi consigue aquella tarde de 1991. Perdieron de 4 puntos, pero para todos los que lo vimos eran campeones.

Un año después, el Real Madrid vengó la derrota maña contra el mismo PAOK (otra vez se salía Prelevic) en aquella famosa jugada en la que Fassoulas saco de fondo con uno arriba y a falta de dos segundos, y un Ricky Brown que pasaba por allí cogió el balón regalado por el pívot heleno y anotó la canasta final, pero esto ya corresponde a otro capítulo de las grandes finales de la década de los 90.

 

Pablo Ruiz.